Archive for the ‘Amor’ Category

¡Feliz Navidad 2016!

Saturday, December 24th, 2016

 

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“En la navidad no celebramos el día natalicio de un hombre cualquiera, como los hay muchos. Tampoco celebramos simplemente el misterio de la infancia o de la condición de niño.

Si nosotros no tuviéramos otra cosa que celebrar que sólo el idilio del nacimiento de un ser humano y de la infancia, entonces en último extremo no quedaría nada de tal idilio. Entonces nada tendríamos que contemplar más que el morir y el volver a ser; entonces cabría preguntarse si el nacer no es algo triste, puesto que sólo lleva a la muerte. Por eso es tan importante observar que aquí ha ocurrido algo más: el Verbo se hizo carne.

<Este niño es hijo de Dios>, nos dice uno de nuestros villancicos navideños más antiguo. Aquí sucedió lo tremendo, lo impensable y, sin embargo, también lo siempre esperado: Dios vino a habitar entre nosotros. Él se unió tan inseparablemente con el hombre, que este hombre es efectivamente Dios de Dios, luz de luz y a la vez sigue siendo verdadero hombre.

Así vino a nosotros efectivamente el eterno sentido del mundo de tal forma que se le puede contemplar e incluso tocar (Jn 1,1)… (El sentido) Está pensado para cada uno de una manera totalmente personal. Él mismo es una persona: el Hijo de Dios vivo, que nació en el establo de Belén… Él tiene tiempo para mí, tanto tiempo que hubo de yacer en un portal y que permanece siempre como hombre”.

(Josef Card. Ratzinger)

 

¡Cristo ha nacido para ti, para mí, para todos!

¡Muy feliz navidad a todos! ¡Felicidades!

 

Juan Carlos Barradas Contreras

Mildred Elena Barrios Matos

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¿Qué significa festejar?

Monday, December 19th, 2016

En estos días decembrinos es buen tiempo para reflexionar sobre el significado de hacer fiesta por algo. Hacemos fiesta por todo: por cumpleaños, por XV años, porque los cumpleaños con múltiplos de cinco son “más especiales” que los otros-; por aniversarios matrimoniales, por graduaciones o término de ciclos, porque alguien logró un objetivo, o por lo que sea. ¡Vaya! Hasta de los perritos se dice que “festejan” o “le hacen fiestas a su amo cuando llega”. El caso es que festejar es algo propio del ser humano y se lo atribuimos hasta a los animales.

Pero… ¿cuál es la esencia de hacer fiesta por algo? Una fiesta supone siempre una multitud de cosas. Una reunión de personas. Y esa reunión de personas va a compartir alimentos y bebidas. Van a estar en un sitio en que se reúnen y los alimentos por compartir generalmente serán especiales y no faltará el pastel de celebración que hace de ella algo dulce. Algo que hay que añadir son los regalos, los presentes que se otorgan a quienes son los promotores del festejo.

Todo esto resulta accidental. La esencia del festejo no está ahí. Se festeja algo porque se contempla la bondad del acontecimiento festejado para todos los presentes. Es algo bueno. Algo que hay que celebrar, es decir, hacer público para todos porque todos nos beneficiamos de ello. Un cumpleaños, por ejemplo, es un acontecimiento de alegría, todos nos alegramos por el nacimiento, por la existencia de quien cumple años, que está presente en este mundo y que todos disfrutamos de él.

Se puede festejar en grande aunque sea algo que no se manifiesta en lo exterior con celebraciones. También puede suceder a la inversa. Se pueden realizar grandes celebraciones aunque no se festeje algo, o se olvide el motivo o simplemente se tome como pretexto para “festejar” de manera externa o accidental con banquetes y abuso de bebida. A veces, por ejemplo, se felicita a alguien por su cumpleaños aunque no nos interese tal persona. Festejar algo realmente es hacerse partícipe del motivo o, al menos, reconocerlo y respetarlo a pesar de no hacerlo propio.

Esto explica los regalos. Se dan presentes a quien festejamos porque esperamos que el festejado los acepte; y, esto último es una forma de disfrutar de él y de que él se entregue a nosotros, haciéndonos presentes. O se intercambian regalos significando que todos participamos de igual manera del motivo de alegría que para cada uno es el mismo en la misma proporción. Los regalos también significan, implican dar lo mejor de nosotros mismos, ofrecemos nuestros dones, nuestro ser a aquello que descubrimos, que festejamos como algo bueno, como nuestro bien.

Es oportuno recordar todo esto ante los presentes festejos de Navidad. Celebramos el nacimiento de Dios hecho Hombre en el niño Jesús. Un acontecimiento eminentemente cristiano y religioso. Acontecimiento cuyo alcance es a toda la humanidad y que deberían festejar todos, porque es un acontecimiento que trae a todos bien, paz, alegría y armonía. Quizás no todos lo acepten, pero en el fondo todos saben que es así. No habrá que desaprovechar la oportunidad de recibir tan grandes dones. Dios no sólo se aproxima a la historia humana, se vuelve una parte más del hombre y su historia y le da sentido.

Es un hecho histórico para todos, si bien no todos ni lo creen, ni lo aceptan. Es su decisión. Hoy ha sido rebajado por muchos a una fiesta en que se felicitan sin el nacimiento, sin el motivo. Triste realidad. Sin embargo, una cosa hay que reconocer: se le vacía de su sentido, no se le reconoce, no se cree, pero es tan grande que… ¡es preciso seguirlo festejando les guste o no! ¡lo comprendan o no!

Así que no diré felices fiestas sino ¡Feliz Navidad a todos!

¡Hasta la vista!

Juan Carlos Barradas Contreras

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¿Qué harías si no tuvieras miedo?

Monday, December 5th, 2016

El análisis del miedo nos hace ver que se presenta ante un mal ausente, pero pese a su lejanía, nos causa zozobra porque, de presentarse, es mayor a nuestras fuerzas y/o es difícil de vencer, o es imposible de superar, por ello le tememos, nos causa gran inquietud la posibilidad de que se presente.

Para algunos, perder el empleo, por ejemplo, es motivo de gran miedo, sin él no sabrán qué hacer, cómo satisfacer sus necesidades, cómo conseguir otro. Para los más jóvenes, perder la universidad, sea por perder su beca o reprobar, es motivo de mucho temor, les parece que su vida ha acabado.

Por otra parte, hay que reconocer que todos tememos algo. No habrá alguien que realmente pueda afirmar que no tiene miedo a algo. Afirmarlo, o es mucha jactancia o gran temeridad o, en realidad, una forma de ocultar un gran miedo.

Hay que afirmar que tener miedo es algo útil. Una vida sin miedos nos dejaría indefensos ante una multitud de males posibles que, al no temerlos, enfrentaríamos sin más: animales agresivos, peligros reales al manejar autos o motocicletas, riesgos innecesarios que conduciría probablemente a la muerte. No se puede vivir sin miedos.

El inconveniente de los miedos es que, los miedos paralizan las acciones. Mientras más grandes son, más débiles se sienten quienes los experimentan y menos quieren moverse o actuar. Conducen a la inacción.

Al mismo tiempo, se puede considerar que los miedos revisten un carácter positivo para quien los experimenta. No el ya mencionado beneficio de servir de protección ante posibles males que la excesiva temeridad lleva a enfrentar sin precaución, sino el hecho de que los miedos pueden estimular a la persona a enfrentarlos, a superarlos y, con ello, desarrollar cualidades o talentos ocultos. Tener miedo a hablar en público estimula a la persona a mantenerse activo y a actuar con decisión. Los miedos pueden convertirse en un acicate para crecer y actuar. ¡Los miedos hay que aprovecharlos!

La pregunta que más nos interesa es ¿cómo se vencen los miedos? Una de las primeras maneras es: actuando. Los miedos aumentan cuando la persona se queda pasiva, esperando a ver qué sucederá. El miedo ha surgido porque experimenta un sentimiento de debilidad, de indefensión, mismo que crecerá si permanece sin actuar, porque la imaginación y la obvia falta de resultados, harán sentir que se es incapaz, poco fuerte e inútil para conseguir las cosas. Si no actúas más miedo sentirás. Por tanto, hay que actuar en consecuencia, no dejar de intentar y de obrar. Ésa es una solución para comenzar a combatir los miedos.

Sin embargo, hay un factor mayor que nos ayuda a vencer los miedos. Ya se ha dicho que con la pasividad aumentan y, si es así, habrá que actuar. Sólo que a menudo ocurre que la gente no se mueve o está paralizada por el miedo, también está instalada en la inacción por la conformidad, por la comodidad. ¿Cómo se puede combatir esto?

Una forma de combatir los miedos es fomentar la acción motiva por algo mucho mayor, por algo que realmente se ame y se quiera alcanzar. Así, si el miedo nos paraliza, el amor nos impulsa a vencerlo. Todo es cuestión de enamorarse de un ideal, de una meta, de un objetivo. Eso nos hará mirar, no aquello que provoca los miedos, sino estar orientados a algo que nos mueve a actuar. Así, si tengo miedo a relacionarme con la gente, lo que debo fomentar es el amor a una causa que me haga pasar por encima de ello, como el afán de servicio, el trabajo en favor de una causa noble. La clave es siempre el amor. ¿Temes? No dejes de temer, pero ama mucho más. El objeto de amor te hará pasar por encima de todos los temores.

Así, pues, sólo queda una pregunta: ¿Qué harías si no tuvieras miedos infundados? Y, sólo hay una respuesta: Vivir.

¡Hasta la vista!

Juan Carlos Barradas Contreras

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Amar, servir, obedecer

Monday, November 21st, 2016

Uno de los verbos más utilizados en los tiempos actuales es el verbo amar. Se emplea muy fácilmente y se aplica a todo aquello que se pretende es una forma de entrega personal a los otros, en especial cuando implica un sentimiento que hace que la persona “se sienta bien”. Es el amor considerado ante todo como un acto afectivo. Desde este ángulo se pretende que todo queda justificado por el amor. Hace que la persona alcance un estado de bienestar, de sentirse “bien”, de estar contento y, según esto, por lo tanto es amor. Palabras cariñosas, algo de atención, pequeñas atenciones y ¡he ahí el amor!

Claro está que así se puede traducir en sentimientos vacíos que en realidad nada tienen que ver con el amor. Es la sensiblería que se traduce en tratar de que las personas se sientan simplemente bien, aunque sea con puras palabras al mismo tiempo que se puede vivir bajos los más grandes abusos. Son frecuentes los casos donde las personas, tras sufrir abusos o violencias, son “consoladas” con palabras bonitas, con falsas promesas de amor, incluso con regalos que se orientan a hacer que la persona abusada se sienta bien, se sienta “amado y, lo que es peor, a menudo tal persona cae en el juego. ¿Es amor? Por supuesto que no. Sentir o hacer sentir bien por sí mismo no es amor, e incluso puede ser una forma de manipulación que nada tiene que ver con el verdadero amor y puede ser una simple manifestación de egoísmo.

Cuando se trata de verdadero amor de lo que se trata es de obrar el bien real en favor de aquél que se dice que es objeto de amor. No que la persona se “sienta” bien, sino de que reciba un bien real. El verdadero amor, centrado en el bien del otro puede ser sumamente exigente. Impulsar a que la persona amada realice esfuerzos, sacrificios y saque todo el potencial del que es capaz aunque no sea muy grato. El verdadero amor no trata de consentir, de hacer sentir bien, sino de que la persona alcance el bien que le corresponde aunque tenga que hacer acopio de energía y actuar en contra de lo que se siente o de los propios deseos o impulsos. Amar es que la persona sea mejor que lo que es, no que se sienta mejor.

Esto significa una cosa. Amar es servir a la persona amada. Y, servirla, implica hacerlo con objetividad, no para lograr que la persona se sienta bien, sino para que, conforme a su propio ser personal, obre lo que es realmente mejor para él. El verdadero amor no depende del punto de vista, no depende de lo que a mí me parezca que es lo bueno, ni es relativo a alguien. Es como es, es hacer que la persona alcance lo bueno que puede alcanzar de acuerdo a su propia naturaleza. El relativismo es opuesto al amor. Es obrar lo que es bueno, lo que perfecciona al sujeto, lo que lo hace desarrollar su potencial, lo que extrae de él todas las cualidades y potenciales latentes y ocultas, en esencia no tiene que ver con sentimientos, con estados de ánimo ni con puros estados afectivos.

Y habría que añadir algo. Amar es servir y, servir es obedecer. Habrá que aprender a no hacer lo que quisiéramos, sino sólo y exclusivamente lo que es necesario para el bien del ser amado. No lo que nos gustaría, lo que nos haría sentir bien, sino aquello que en verdad contribuye a que la persona amada se desarrolle, se supere, sea mejor y no simplemente se sienta bien, porque a menudo, amar no hará sentir bien a la persona, la hará ser mejor,… aunque sea al final del proceso.

Por eso, cuando afirmas que amas pregúntate: ¿Amas para que la persona amada sea buena o simplemente porque deseas hacerla sentirse bien? Es tu decisión y en ella entra en juego un verdadero amor.

Hasta la vista.

Juan Carlos Barradas Contreras

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Visión de eternidad

Sunday, October 16th, 2016

Hoy domingo fue canonizado en Roma el niño cristero José Sánchez del Río, un pequeño michoacano de 14 años que sostuvo su fe pese al brutal martirio al que fue sometido durante horas. Durante todo este tiempo gritaba con fuerte voz  cada que recibía una puñalada: “Viva Cristo Rey y Viva Santa María de Guadalupe”, demostrando con ello que no habría dolor suficientemente grande que lo hiciera renegar de su fe. La frase que lo identifica y con el que lo recordaremos siempre es: “nunca ha sido tan fácil ganarse el cielo como ahora” y su historia es profundamente heroica paso por paso. Su amor a Dios era mucho más grande que su corta edad y sólo añoraba encontrarse con Él para gozar de la gloria del Cielo.

¿Qué había dentro de ese gran corazón? ¿Qué originó fe tan grande y tan perfecta? ¿Qué le permitió resistir caminar con los pies desollados durante más de un kilómetro rumbo al cementerio donde lo asesinarían? ¿Qué le hizo enfrentar el miedo al martirio sin claudicar? ¿Cuál es el mensaje de este nuevo santo para el mundo actual?

El mundo en el que vivimos en el México presente no dista mucho del que veía delante de sus ojos el niño cristero: había una fuerte persecución contra los sacerdotes iniciada por el gobierno del Presidente Plutarco Elías Calles, se prohibía el culto religioso público, se clausuraron 142 templos en el país, se suprimía la participación de cualquier religioso en las instituciones de beneficencia, se clausuraron 73 conventos, se prohibieron las misiones, en fin, se buscó la eliminación de la religión por todos los medios posibles. La guerra cristera que se originó a raíz de este conflicto y fue una de las más sangrientas de la historia de México, muriendo en ella más de 200,000 personas.

El entorno anticlerical pone a prueba la fe y eleva los dones personales al grado heroico para quien está dispuesto a ofrecerlos por el Dios en el que cree y por el que vive. En el corazón de Joselito –como se le llamaba- había una formación procedente de sus padres y un gran celo por la defensa de su fe, así como una férrea convicción que le hizo solicitar el martirio a su Creador. El dolor sufrido lo percibió simplemente como la vía perfecta para irse directo al Cielo que anhelaba. No había palabra, acto, oferta, que le permitiera “vender” su enorme fe pues ya estaba previamente ofrecida a Dios y el niño sabía desde su interior que lo que percibía como eterno era real. Su vivencia infantil no le impidió conocer esta experiencia transformadora y trascendente, al grado de situarse por encima de sus necesidades corporales de defensa de su propia vida con tal de mostrar a Dios su amor sin medida, algo que podría calificarse de irracional e insólito…

Sin duda tuvo miedo. Su mérito no estriba en haber eludido esta reacción natural ante las amenazas de muerte que se cernían sobre su cabeza. Muchos ofrecimientos tuvo para unirse a las fuerzas gubernamentales y salvar su vida, mas él se negó rotundamente pues esto implicaba apostatar su fe, renunciar a su creencia mucho más fuerte que su miedo. En la cabeza de un pequeño sólo se podría suponer que correría a los brazos de su madre…y lo hizo…pero a los brazos de su Madre del Cielo.

La visión de la eternidad transforma la dimensión de lo que se percibe como transitorio, haciendo de este mundo una experiencia temporal destinada a mostrar la otra parte de la moneda: placer, superficialidad, materialismo, sensualidad, poder, todo lo que implica poderosa tentación para la parte puramente humana de la persona. La parte divina -que también poseemos- nos impele a buscar algo más, aquello que nos garantiza la permanencia para siempre sin estar sometidos al dolor ni a la muerte. Hasta los suicidas buscan la muerte como una forma de acceder a algo mejor, como un medio para librarse del sufrimiento. La visión de la eternidad es algo que poseemos como un don que nos permite realizar elecciones cada día, siempre y cuando escuchemos esa voz interior que nos indica el camino y nos otorga la fuerza para seguirlo.

José Luis Sánchez del Río es un modelo a seguir por la firmeza de sus convicciones. Es un mártir y santo de nuestro tiempo que con su vida muestra el modo de enfrentar crudas batallas sin perder lo esencial. Quizá tu martirio o el mío no sea de la magnitud del sufrido por este pequeño, pero hay pequeños sacrificios cotidianos que se no colocan como retos a vencer para ir fortaleciendo la voluntad y prepararnos para las grandes batallas. Nadie está exento de esta materia y disciplinarnos cada día es una tarea a la que no podemos renunciar, ya que su olvido implicaría la pérdida de aquello por lo que todos los santos han muerto: la vida eterna.

Reflexionemos pues, sobre lo que estamos haciendo en materia de fe y sobre lo que elegimos para la eternidad. Depende de cada uno lo que desea para siempre. ¡Ánimo!

Psic. Mildred Barrios Matos

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La naturaleza humana: lazo amoroso de unión

Sunday, August 28th, 2016

Se cuenta de una ballena azul que surca los mares cantando en una frecuencia muy distinta a la de las ballenas comunes, impresionando con su cántico a propios y extraños, razón por la cual se le ha llamado “Azul 52”, ya que emite sonidos registrados en 52 Hercios, muy distinto al rango entre 10 y 39 Hercios en que se comunican el resto de las ballenas. Nadie ha podido identificar la especie exacta a la que pertenece y sólo se sabe que sigue una ruta distinta a la de las migraciones de las demás ballenas y que no se mezcla con ellas, dado que le es imposible comunicarse con estos cetáceos en la frecuencia en que ellos transmiten sus sonidos. Se teoriza que puede ser un híbrido de ballena azul con otra especie pero esto no ha podido confirmarse. Durante muchos años se pensó que era un ejemplar único buscando pareja por lo que se le bautizó como “la ballena más solitaria del mundo”. Hoy se piensa que pudieran existir otros ejemplares pero tampoco ha podido comprobarse esta teoría.

Esta historia ha movido el corazón de todo el que la conoce pues se conectan con el esfuerzo de un gigantesco ser por comunicarse con alguien de su especie para poder reproducirse y sobrevivir. Es alguien distinto buscando a alguien como él sin recibir respuesta.

Tan misterioso relato me lleva a una serie de reflexiones que hoy quiero compartir con ustedes. Azul 52 ha emergido de las profundidades, se ha convertido en humano y se ha multiplicado cientos de veces, aunque estos nuevos seres no tienen conciencia de que esto ha ocurrido. Sus cantos se han replicado cada día en busca de congéneres con los cuales interactuar y a los cuales amar…pero no tienen respuesta porque no saben dónde y cómo buscar a sus semejantes. Decididas a conseguir su objetivo, siguen intentando -año tras año-, emigrar hacia horizontes inciertos y lejanos de su hogar, con la esperanza de tener éxito y lograr una oportunidad de vida para su especie. Confían en que alguna vez alguien escuche su voz y les conteste.

Cual ballenas híbridas y disímiles al resto de la especie, muchas personas empeñan sus fuerzas día a día por tratar de comunicarse y enlazarse con otros en una respuesta social que su naturaleza les demanda. Su búsqueda parece tropezar con todos los obstáculos posibles y el éxito de su esfuerzo parece que se aleja más y más. Sus notables diferencias les colocan en espacios que los encarcelan en su soledad y les impiden disfrutar de la compañía y el amor de los demás. Pueden volverse tremendamente agresivas ante la frustración resultante de tan arduo esfuerzo y tan pobre resultado, pero difícilmente se mueven para intentar algo diferente que los acerque a los demás, convencidas de que tienen que encontrar a alguien como ellas y entonces ser felices en su mundo aparte.

Una ballena Azul 52 posee elementos de adaptación que pueden ser muy lentos dada su irracionalidad, y quizá pueda morir antes de haber logrado conectarse con otro ser de su especie. Su triste historia concluirá en la misma soledad en la que se le conoció. Sin embargo, su necesidad de entablar relación con otro le ha llevado, en los últimos años, a disminuir su frecuencia de sonido a 47 Hercios, en un esfuerzo adaptativo increíble. Si esto ha sido posible en una ballena, ¿cuánto más podría hacer un ser humano?

Las posibilidades de solución se ven multiplicadas a niveles exponenciales en las personas, dadas sus condiciones racionales. Los cambios adaptativos pueden realizarse concientemente con la rapidez de un proceso que se ve abreviado por el infinito deseo de amar, de comunicar, de donar el propio ser, de arriesgar la propia vida para entregarla a los demás, de hacer especie en vías de crecimiento. Si tan sólo el ser humano pudiera reconocer que el valor del otro es mucho más grande que la diferencia que lo acompaña, quizá tendría más oportunidades de unirse y lograr esa asociación tan anhelada que lo curaría de su tristeza.

En el mundo actual trata de imponerse la diferencia a lo que por naturaleza domina en los seres humanos. Las personas Azul 52, diferentes en creencias, costumbres, valores, principios, horizontes, quieren que todos seamos Azul 52 para que no se sientan solas y puedan encontrar su mundo ideal. El problema está en que no es posible cambiar la naturaleza humana a capricho y convertirla en algo distinto que se amolde a algo que ya no corresponde a la especie. Las personas Azul 52 han olvidado que poseen la misma esencia que la especie a la que desean someter y que, mediante un esfuerzo, pueden bajar su tono de comunicación y acceder al mundo que también les pertenece, del cual llevan sus genes y al cual deben volver para alcanzar su armonía. La razón de este esfuerzo no es otra que el amor que tanto buscan.

Este es un llamado a toda persona Azul 52 con un deseo profundo de ser escuchado. La naturaleza humana surgió del Amor para realizar plenamente su misión. Hoy se hace necesario recordar que compartimos un mundo en el que caben todas las personas con la esencia humana, sin excepción. Cualquier desviación de esta naturaleza con la que fueron creados les llevará al dolor y a la soledad pero es posible salir de ahí. Recordemos pues, que poseemos una longitud de onda para comunicarnos que es similar en toda la especie y que tiene un sentido que sea así. Lo que nos une es nuestra naturaleza y nuestro deseo de amar y ser amados. ¡No lo olvidemos!

Psic. Mildred Elena Barrios Matos

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La naturaleza humana lazo amoroso de unión

El milagro de la luz

Sunday, July 17th, 2016

La luz es la verdad sobre el ser, una esfera bien redonda –según Parménides- que ha de entenderse como algo pleno y perfecto; no tiene líneas interrumpidas ni trayectos iniciados y luego rotos. Desde siempre se comprende que la luz es una de las representaciones más claras de la verdad y el camino para adquirirla. No en vano, los seres humanos estamos diseñados para vivir en la luz, ya que la permanencia en las sombras (físicas o mentales) nos llevaría a la aparición de una serie de enfermedades, limitaciones que acabarían sumiéndonos en una profunda depresión.

Cuando se vive en la luz hay posibilidades de descubrir todas las cosas y en múltiples matices. Si bien por el tacto nos pueden ser reveladas formas y texturas, sólo mediante una claridad intensa podemos ver la amplia de colores que pintan la naturaleza ya que, de otro modo -con escasa luz- sólo distinguiríamos las cosas en blanco y negro. Así ocurre con las personas: cuando emanan luz propia podemos detectar en ellas una enorme variedad de aspectos de su persona y en diferentes matices, sabiendo que lo que estamos descubriendo en ellas es confiable y no una sombra difusa de lo que son. Mientras más oscuras, menos probabilidad tenemos de descubrir la verdad en ellas, y sólo alcanzamos a verlas en blanco y negro. Ellas mismas ignoran, muchas veces, la policromía de su personalidad.

Por otra parte, sabemos que la luz se propaga a diferentes velocidades según el medio por el que viaja. Esto hace que se produzca el fenómeno de refracción por el que la luz puede descomponerse en sus elementos que la conforman (colores) cuando atraviesa un medio de caras no paralelas como sería un prisma. Pues bien, si asemejamos los colores con las manifestaciones emocionales de las personas, resulta que existen seres humanos “arcoíris”, capaces de revelarnos la profundidad de su alma con infinita claridad amando, sufriendo, alegrándose, doliéndose, entregándose; mientras que, por otra parte, están las personas que, si tenemos suerte, podremos conocer de ellas un solo color emocional, mismo con el que matizan todos los aspectos de su existencia, tornándola trivial y descolorida.

Otra característica interesante de la luz es que siempre se propaga en línea recta, proyectando sombras a espaldas de los objetos con los cuales choca. Así es el corazón de las personas llenas de luz: su iluminación se propaga en línea recta hacia el alma de los que la rodean. Cuando su luminosidad llega al otro, puede proyectar sombras sobre sus aspectos ocultos invitándole a remover todo aquello que impide ver con nitidez su interior. Esto explica la experiencia espiritual profunda del hombre que, ante el conocimiento de Dios, le es imposible ocultar el interior de su alma, misma que queda expuesta completamente ante la luz divina.

La luz tiene también efectos fotoquímicos que hacen posible, por ejemplo, la fotosíntesis en las plantas, proceso que permite la formación de azúcares. La energía lumínica de las personas sobre otras tiene la propiedad de iniciar reacciones internas que transforman elementos inactivos en síntesis de nuevos elementos capaces de generar algo que no existía en el ser que resulta iluminado. La única condición es que las personas se dejen alumbrar y no se cubran impidiendo el beneficio de esa luz. Si tan sólo decidieran probar lo que ocurre en sus vidas al admitir este fulgor, se sorprenderían de los resultados cuando sus existencias resulten positivamente impactadas y transformadas.

Podríamos seguir comentando de las múltiples cualidades de la luz y llenaríamos páginas completas de los impresionantes fenómenos a los que da lugar. Pero aquí quiero únicamente puntualizar que admitir la luz y sus beneficios en nuestras vidas en cuestión de una decisión personal. No nacimos con luz; la adquirimos el día que La Luz nos la regaló como una donación gratuita y amorosa para que, a su vez, nosotros la transmitamos a otros multiplicando sus bienes. El  milagro de la luz sólo es posible si queremos que ocurra. Sin embargo, el regalo no es impuesto; requiere de la aceptación de nuestra parte y el deseo auténtico de mostrar y transformar nuestras vidas. Para admitir esa luz transfiguradora hay que perder el miedo al descubrimiento personal, a la actualización de las grandes potencias que se encuentran en nuestro interior y a la posibilidad de hacer algo diferente, audaz, que encienda la llama de las personas que nos rodean. Encender mi luz implica tomar lo mejor de mí y ofrecerlo al otro.

La causa primera, el Sol del cual procede toda luz, sigue brillando en el firmamento de nuestras vidas en espera de que solicitemos su donación. La luz puede hacer la diferencia entre lo común y lo extraordinario, simplemente porque dependiendo del ángulo que ilumine al objeto permitirá destacar sus bondades o sus defectos. Que la batalla entre la luz y la sombra tenga un luminoso triunfador que, cual vela incandescente, nos participe de su victoria. ¡Ánimo!

Psic. Mildred Elena Barrios Matos

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El milagro de la luz

Regalos recibidos en silencio

Sunday, May 1st, 2016

Al momento en que les escribo nos encontramos en el sexto domingo de Pascua y las cosas en muchas partes del mundo continúan siendo muy sombrías…en parte. Aparentemente no hay buenas noticias y la acumulación de las malas pareciera crecer exponencialmente. Pero hoy quiero invitarles a que hagamos un ejercicio diferente. Quiero centrar la mirada en la otra parte de la moneda, aquélla que poco a poco nos hemos ido acostumbrando a ignorar pues, a razón de una distorsión cognitiva aprendida, fijamos la atención en lo negativo de nuestro mundo como si lo positivo y alentador no existiera.

Por increíble que parezca, estamos viviendo un milagro gigantesco y es el estar vivos, don que hemos recibido gratuitamente y del que poco damos gracias. En este mundo donde el valor de la vida está pasando paulatinamente a segundo término (abortos, suicidios, eutanasia, inmolaciones voluntarias, asesinatos por la delincuencia, etc.), tú y yo nos podemos comunicar por esta extraordinaria circunstancia de estar vivos. No requerimos de un “enchufe” especial que nos recargue de energía cada día pues todos nuestros órganos funcionan para dotarnos de ese hálito que nos permite movernos a voluntad. ¡Qué maravilla! Sólo requerimos de mantenimiento para prolongar los años útiles y de calidad para disfrutar de este regalo. Sin importar si estamos enfermos o si nos falta algún miembro, la vida emana fluyendo con fuerza desde nuestro interior y representa una oportunidad sin igual para hacer algo, para crear, para organizar, para rediseñar la existencia.

Así mismo, el cielo sigue en su sitio y podemos verlo en su azul majestuoso cuando las nubes se despejan, cosa que harán en algún momento (sin duda alguna) si es que se encuentra nublado. Quizá haya contaminación en algunas partes, o excesivo calor en otras, o tormentas en otras más, pero el cielo no se mueve de su espacio ni amenaza con privarnos de sus regios amaneceres o sus plateadas noches de luna, sirviendo de marco para la actividad del poeta o del enamorado, o de algún sencillo escritor como su servidora. Independientemente de que lo merezcamos o no, el cielo sigue en su sitio y colma toda nuestra mirada siendo parte del privilegio de pertenecer a este mundo que también posee cosas hermosas. Sus enigmas, sus secretos, siguen entusiasmando los espíritus inquietos de quienes lo escudriñan, esperando que algún día sean descubiertos.

Y el vital aire sigue ahí, dotándonos día tras día de las dosis de oxígeno que requerimos para poder vivir. No tomamos conciencia de él simplemente porque siempre está ahí y no nos agobia que se marche. Pese a que en algunas zonas del mundo genere conflicto debido a que su nivel de ozono está en medidas críticas –situación provocada por el hombre y que se resuelve tomando medidas adecuadas- el aire continúa cubriendo nuestro planeta y colándose por todos los rinconcitos del espacio humano, refrescando nuestras mañanas y permitiéndonos disfrutar de la suave brisa matinal acompañada del peculiar sonido de las hojas mecidas por el viento. Es el aire que mueve las nubes y esculpe las montañas, haciendo su trabajo lentamente y en silencio, regalándonos sus obras sin pedir nada a cambio.

Y el sol y la luna no han dejado de laborar y siguen cumpliendo fielmente sus funciones. Religiosamente se levantan a sus horas acostumbradas y se despiden con suavidad sin decir adiós, a sabiendas de que al día siguiente estarán de nueva cuenta ahí, saludando al día o a la noche, alumbrando a buenos y malos sin discriminación alguna. Su presencia es indudable pero raramente nos fijamos en estos astros ni mucho menos damos gracias por su existencia. De su presencia dependen multitud de fenómenos en el planeta, mismos que hacen posible la vida humana. Son mudos testigos de nuestra historia y permanecen fieles a su encomienda hasta el final de los tiempos.

Y la tierra sigue dando árboles pese a lo mucho que se le ha maltratado. La miscelánea de especies vegetales es incontable, así como su estructura, forma, color, tamaño. Esos “pulmones” naturales de nuestro planeta son pródigos en flora y ricos en propiedades. Purifican el aire, nos regalan belleza, aportan remedios medicinales y refrescan el planeta. Además, son hogar de múltiples especies animales que pueblan la Tierra. ¡Qué espléndido regalo!

Podría continuar con muchos más elementos que silentes se mantienen como compañeros de nuestro camino, pero de los cuales no hacemos particular hincapié. La invitación es, querido lector, a abrir bien los sentidos y generar esa conciencia que nos permita disfrutar de estos regalos recibidos en silencio. Podrías llevarte bellísimas sorpresas. ¡Hasta pronto!

Psic. Mildred Elena Barrios Matos

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Regalos recibidos en silencio

 

Surrexit sicut dixit!

Sunday, March 27th, 2016

¡Resucitó como lo dijo!

Celebramos con gran gozo la resurrección de nuestro Señor Jesucristo que posee una obvia implicación de alegría: Ha traspasado las puertas de la muerte rompiendo sus barreras. Y las ha abierto no para Él mismo –de hecho Él no necesitaba abrirlas para sí mismo, pues Él es la vida-, las ha abierto para todos.

Es un acontecimiento de vida que se remite a la vida eterna, pero que posee una implicación de vida para todos, para esta vida temporal en todos sus ámbitos. La vida eterna ha comenzado ya desde ahora al saber que caminamos hacia allá y, que lo que hagamos aquí, posee un enorme sentido al saber que las cosas no acaban con la muerte y que la vida es para siempre.

Es un mensaje de vida eterna que levanta al hombre de su muerte ya que el hombre puede morir de muchas maneras, no únicamente cuando su vida temporal se acaba sino que:

Muere al abandonar las ilusiones y las esperanzas; al creer que su vida termina aquí y que ya no hay más horizontes. Cuando se encierra en el dolor y el sufrimiento olvidando su valor de purificación, de transformación personal y social, de desarrollo humano y espiritual.

Muere cuando renuncia a sus propios ideales, valores y principios cuando expresa y actúa bajo la idea de que: “todos lo hacen así”; “siempre se han hecho las cosas de este modo”; “¿qué más da”?; “nadie va a saber si obro bien o mal o no les importa”.

Muere el hombre cuando se encierra en una vida de confort, de bienestar, centrado en placeres, en cosas materiales, en poder, en influencia, no teniendo mayor meta que “pasarla bien”.

Muere el hombre cuando olvida que en este camino los demás caminan junto a él en la misma ruta, pero no sólo simplemente anexos, sino como compañeros de viaje, como un equipo que se apoya, se acompaña, se sostiene y no se puede olvidar la solidaridad.

Muere el hombre cuando dejan de estar a su alcance los bienes humanos. La verdad para su inteligencia; la bondad para su voluntad; la belleza en todos los órdenes.

Muere el hombre cuando deja de lado respetar la vida, tanto la naciente en los bebés, como la que termina en nuestros ancianos. Cuando deja de respetar la vida del otro, asesinándolo en su cuerpo o en su alma, cuando no se respeta más su propia dignidad y la de los demás.

Muere el hombre cuando se siente derrotado, cuando ya no quiere caminar más, cuando no quiere volver a empezar, ni levantarse. Muere el hombre cuando se desprecia a sí mismo, cuando insiste neciamente en que el planeta sería un lugar mejor –mejor ¿para quién?- sin el hombre.

En fin, el rostro de la muerte tiene muchas caras, caras tristes y ceñudas. Pero hoy se nos presenta el rostro de la vida. Cristo Jesús resucitó y viene a transformarlo todo si la persona lo acepta de todo corazón abriéndole su corazón y su vida para aceptar su presencia.

Cristo resucitó. Resucitar (Surgere) ya es parte de nuestra vida. Hoy es nuestro día.

¡Felices Pascuas de Resurrección a todos!

¡Sean muy felices!

Hasta la vista.

Juan Carlos Barradas Contreras

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Resurrección

El amor es cosa del alma

Saturday, March 12th, 2016

Actualmente los científicos se esfuerzan por calcular ¿cuánto dura el amor? Sus respuestas varían, suelen ir desde unos meses a un año, los más “exagerados” dirán que tres años. Pero ¿qué significa poner fecha de caducidad al amor? ¿Qué significa afirmar que sólo dura ese pequeño lapso de tiempo? ¿Qué es lo que se está midiendo?

Es sabido que durante el período de enamoramiento, la persona enamorada experimenta múltiples emociones que, como tales, tienen una enorme repercusión fisiológica que se manifiesta de variadas maneras y que han sido comparadas incluso a las repercusiones o influencias que ejercen las drogas sobre el organismo, algunas de ellas son: las llamadas “mariposas en el estómago”; la persona siente que “vuela” o “levita”; “no toca el piso”; “no siente el paso del tiempo sobre él”, o incluso junto al ser amado “un lapso largo de tiempo es sólo un segundo” o, a la inversa, un corto lapso en ausencia del ser amado es “una eternidad” sin él o ella. Es a esto a lo que se le pone fecha de término, semejante al efecto de las drogas cuyo efecto se acaba.

Los investigadores dirán que todo se debe a la llamada “hormona del amor”, la oxitocina que se vuelve “responsable” de las relaciones interpersonales amorosas y de las relaciones sociales en general. Esta hormona favorece la monogamia, las relaciones padres hijos e incluso puede ayudar a romper la conducta autista favoreciendo la apertura a la relación social. En consecuencia, el cerebro y sus procesos, serían el origen del amor y éste último pierde realidad o consistencia.

¿Qué hay de verdad en todo esto? Hay que poner las cosas en su sitio recordando algunas cuestiones básicas de antropología. No es el cuerpo el que determina al hombre, sino el hombre el que determina al cuerpo; y, es el alma la que define a la materia corporal. En palabras más sencillas. No es el cerebro lo que determina la vida y la conducta de los seres vivos y menos la de los seres humanos, sino que es la vida que posee el ser vivo la que determina que el cerebro viva y rija los procesos fisiológicos.

La química cerebral –endorfinas, oxitocina, feromonas- es insuficiente por sí misma para explicar la conducta humana, ya que, entonces, habría que preguntarse ¿por qué está vivo el cerebro? ¿Simple y llanamente por sus procesos químicos? De ser así bastaría estimular al cerebro con química para que viva al modo de la intención del Dr. Frankenstein, lo cual no llega a suceder. El cerebro de un animal irracional ya muerto no sirve para otra cosa que para ¡unos buenos tacos dorados de sesos!  Ya es inútil por sí mismo. Es el alma la que le otorga al cerebro vida y funcionalidad. Y el alma espiritual la que le otorga al cerebro humano la posibilidad de trascender lo puramente sensible o fisiológico con la inteligencia y la voluntad.

La oxitocina podrá explicar los procesos fisiológicos que desencadena el amor, sin embargo, jamás podrá explicar qué es lo que lo desencadena. ¿Por qué súbitamente alguien se identifica en su ser y con todo su ser con el bien del ser amado? Y, posteriormente, ¿por qué repercute eso en su fisiología?

Es verdad una cosa, el enamoramiento como pasión o intensa emoción, disminuye o pasa totalmente, pero el amor como entrega, unión, servicio, permanece. Las parejas que llevan años juntos lo saben. Sin embargo, les queda claro que el enamoramiento pasa, pero el amor permanece, porque sin duda, el amor no es del cuerpo, el amor,… el amor… ¡es cosa del alma!

¡Hasta la vista!

Juan Carlos Barradas Contreras

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