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Instituto Surgere

Vivir para Trascender

El ser humano posee una vida – larga o corta -, que a diferencia de los animales es sencillamente más intensa y equivale a una riquísima vitalidad llena de variados e infinitos matices; el hombre vive una sola vez, pero está lleno de experiencias cotidianas que pueden hacer de él un ser dotado de amplia cultura y trascendencia que siempre puede explotar en todo su potencial. Cada quien lo hará en menor o mayor medida, de acuerdo a sus recursos y decisiones.

Los fundadores de este Instituto se han inspirado en las experiencias de las personas que han caído en diversos momentos y han encontrado fuerzas para levantarse. Esta es la razón de ser de este Instituto; ha sido fundado para recordar a todo ser humano que siempre puede surgir después de la caída y del dolor consiguiente y convertirse en un ser renovado, dispuesto de nuevo a emprender el vuelo y llegar al cielo y a los altos roquedales, dónde sólo puede llegarse con grandes esfuerzos, donde pueden morar aquellos que han tomado impulso y renovados bríos con ocasión de las caídas.

La idea de fundar esta institución ha surgido de la inquietud de quienes la hemos formado. Ambos, tras 45 años de vida llenos de dificultades interiores comprendimos que nuestra vida podía cambiar, después de haber tenido diversas experiencias y sufrido limitaciones hasta llegar a un nivel de postración. El jueves 23 de agosto de 2007 es la fecha del primer paso de la fundación; esa noche surgió el concepto de esta Institución. Surge con la idea de combinar conocimientos y experiencia en el área de la psicología, la filosofía y la educación, a fin de ayudar a los seres humanos a descubrir los recursos que les permitan levantarse ante cualquier situación dolorosa de tipo personal que les bloquea el camino. Dichas herramientas se darán a conocer mediante cursos, talleres, asesorías, consultas y/o conferencias.

Pronto percibimos – a la vez -, que el hombre no se transforma a solas aunque siempre se requiere el esfuerzo y colaboración individuales. Forma parte de la capacidad del ser humano enriquecerse a partir de las vivencias de otros, ahorrándose tiempo, sufrimientos y energías. Es mucho lo que una persona puede obrar. Esta realización será mayor si empieza pronto y, además, si aprovecha los instrumentos, herramientas o mecanismos de acción que la experiencia de otro puede proporcionar. No importa cuando empiece, lo que sí es vital es que de el primer paso.

Una vez concebida la idea, los fundadores ofrecimos el surgimiento de este nuevo proyecto a la advocación de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, Abogada de las causas difíciles y desesperadas, a fin de que mediante su intercesión e inspiración toda nuestra labor quedara iluminada. Acogidos bajo su amparo nos empeñamos por servir y ser útiles a los demás. Cabe aclarar que no es un Instituto religioso, ni depende de religiosos. Sin embargo, tratamos de fundamentarnos en toda la riqueza de los principios y valores del pensamiento cristiano, respetando la autonomía de las disciplinas a las que nos dedicamos.

El primer curso piloto de este Instituto se llevó a cabo los días 9 y 10 de noviembre de 2007, con el tema “El valor del momento presente”, en la ciudad de Mérida, Yucatán, en el hotel “D’Champs”. Éste mismo se repitió los días 8 y 9 de febrero de 2008. Los días 11 y 12 de abril se impartió el curso: “Hacia una vida libre sin culpa”, estos últimos se impartieron en el Centro Cultural Dante de esta misma ciudad de Mérida, Yucatán.

El día 8 de enero de 2008 se firmó formalmente el Acta Constitutiva ante el Notario público Lic. Raúl Alberto Pino Navarrete. Asimismo se llevaron a cabo los trámites correspondientes ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, con el Registro Federal de Contribuyentes: ISU080108JZ5. Se cuenta ya con el Registro Público de la Propiedad y el Comercio folio 3-1611. Del mismo modo, se ha obtenido el Título de Registro de Marca ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, número 1031829. Para llevar a cabo todos estos trámites se ha contado con la valiosa colaboración de la Lic. Lissette Cuevas Ocampo.

Juan Carlos y Mildred