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Mamá, ¿por qué me atacas?

Sunday, March 29th, 2015

Uno de los encuentros más bellos y fundamentales para la supervivencia humana acaba de ocurrir en el interior del cuerpo de Ivette. Sin que ella sea conciente del milagro que se ha operado, inicia la formación de un nuevo ser humano que desde ese primer instante de su concepción estrena un alma, misma que esperaba su encarnación desde toda la eternidad. La microscópica célula empieza a crecer rápidamente y a pasar por las diferentes fases de desarrollo embrionario, con lo cual empiezan a formarse todos los tejidos y órganos que conformarán su cuerpo plenamente identificado como humano. Ivette empieza a experimentar ciertos malestares y acude a un médico quien le da la noticia de su embarazo. Impactada se deja caer en el sillón del consultorio…no se lo esperaba…y no lo desea.

El nuevo ser dentro de su vientre inaugura cada día una nueva parte de su cuerpo en formación. Es una aventura emocionante pues empieza a recorrer toda la historia de la evolución humana, paso por paso, para alcanzar su etapa más actualizada. Íntimamente conectada con su madre, va adquiriendo rápidamente un cerebro que le permitirá empezar a atesorar recuerdos prenatales y una conciencia primitiva que hará que las primicias del aprendizaje empiecen a sellarse en su mente.

Es una niña. Ivette no lo sabe ni lo quiere saber. En su mente existe una avalancha de pensamientos que la atormentan en donde pierde aceptación social, trabajo, proyectos, pareja, etc. Una enorme angustia la invade y ésta llega a la pequeña que alberga en su ser. La niña experimenta la sensación de peligro y trata de comunicarse con su madre. Un pequeño sangrado…la pequeña está en problemas pero lucha por su vida. Demostrará que es valiente y que su deseo de vivir es más fuerte que el miedo.

De pronto, un hospital… Miedo, mucho miedo… El diminuto feto se aferra al útero materno como presintiendo dificultades. Pero mamá está ahí y ella la defenderá. No hay problema; ella también sabe luchar y lo hará con todas sus fuerzas.

Frío, mucho frío… El nuevo ser no comprende qué está alterando su mágico mundo pletórico de seguridad y comodidad. Hay que confiar y seguir luchando junto a mamá. Todo saldrá bien. Hay qué agarrarse muy fuerte para no ser separada de mamá… ¿o algo peor?

Algo metálico y helado aparece en un momento dentro de su acuático hogar. Su corazón late aprisa cargado de adrenalina. El invasor tiene un enorme filo y poder destructor. La pequeña pide auxilio desesperadamente y se defiende. Pero la madre ya está dormida…Lucha con todas sus fuerzas, pero…poco tarda en ser despedazada inclementemente. Mamá no pudo socorrerla y… la niña muere sin lanzar un solo gemido. Nunca pudo aprender a hablar, ni a caminar, ni a leer…ni a sentir los cálidos brazos de su madre.

En un lugar lejano, un libro se cierra cuando apenas tenía escritas unas cuantas páginas. En el proyecto, este ejemplar desarrollaba una trama en donde Silvia, nombre que recibiría la niña, se recibía de médico y lograba enormes éxitos, uno de los cuales consistía en encontrar una cura para una rara enfermedad degenerativa y mortal que ataca los huesos…enfermedad de la cual moriría Ivette años más tarde, sin encontrar remedio ni consuelo.

La pequeña no comprendió por qué su madre la abandonó en momento tan crucial. Ha llegado al Cielo de los niños y desde ahí observa el sufrimiento de su madre, mismo que no tuvo fin hasta su propia muerte. Ivette padeció de un enorme dolor moral provocado por culpas y recuerdos de una pequeñita que suplicaba ser defendida…y que no recibió algún tipo de ayuda. Sin embargo, Ivette la escucha, la siente. Su niña ha permanecido viva en su cabeza, en su alma y en su corazón. Desea vehementemente encontrarla…

Como este caso, miles de bebés mueren antes de nacer por una práctica irracional e infrahumana llamada aborto, en la cual se piensa –o al menos así venden la idea sus defensores- que el feto no siente nada y no se da cuenta de lo que ocurre, pues todavía “no es propiamente humano”. Con estos pensamientos, dichas personas cubren sus emociones para no alistarse en la fila que les corresponde: la de los fríos asesinos que matan sin piedad.

La noticia, queridos lectores, es que ese niño abortado ha sufrido cada parte de su ejecución sin poder defenderse de sus agresores. Grupos cada vez más crecientes de católicos se han unido en oración a las puertas de estos macabros hospitales para lograr que más vidas humanas en gestación se salven, rescatando con ello no sólo a los pequeños bebés, sino también a sus madres. Este fin de semana concluyó una jornada intensa de este tipo que abarcó los cuarenta días de la cuaresma y que salvó a muchos niños de su extinción. Lo dramático es que existe una propuesta en la Suprema Corte de Justicia de México para estudiar el amparo para legalizar el aborto en toda la nación. ¡Esto es una locura y algo demoníaco!

Una vida humana siempre será parte del gran rompecabezas de la historia y eliminarla significará que la historia tenga espacios sin sentido. Es tiempo de unirnos por la vida, es tiempo de luchar por la verdadera justicia. Y tú, ¿qué opinas?

Psic. Mildred Elena Barrios Matos

mildred@isurgere.com

Mamá por qué me atacas