Posts Tagged ‘emociones.’

Amar es ¿sentir juntos o compartir un proyecto de vida?

Sunday, October 27th, 2013

He preguntado a una gran cantidad de personas ¿qué es el amor? Invariablemente obtengo una respuesta que casi todos comparten: es un sentimiento sublime, que nos hace entregarnos a las personas, sacrificarnos, etc. El acento que propone esta respuesta está en el sentimiento y más aún, en la emoción más intensa del enamoramiento, que prácticamente crea una ilusión, un halo misterioso y casi mágico que rodea a la persona amada; con ocasión de verla se añaden imágenes de grandeza, de belleza, de perfección que la acompañan que hacen de ella un ser de otro mundo, un héroe o un dios, bajado del cielo; mientras más fuerte la emoción, más sublime será el ser amado.

Y no es que la persona amada no posea tales cualidades que se le atribuyen, sino más bien que se pierde de vista una visión completa de su realidad. Por ejemplo, su belleza brilla tanto que hace perder de vista su falta de dominio emocional; su amabilidad o entusiasmo ocultan su falta de disciplina; su éxito profesional o laboral opaca su falta de fidelidad a los compromisos; su juventud disimula su falta de habilidades culinarias o de aseo; y podrían ponerse infinidad de ejemplos más.

No, no se me malinterprete. No estoy en contra del enamoramiento, de la ilusión emotiva que lo acompaña. Si no fuera por él, la mayoría de la gente no contraería matrimonio; si bien el día de hoy mucha gente se une sin compromiso alguno a otra persona, tan sólo porque están “enamorados”, sienten “bonito” estando juntos.

¿Entonces? ¿Cuál es el inconveniente de tal emoción? Diría que ninguna. ¿Qué objeción le ponemos a una emoción? A ella como tal, ninguna. Lo inadecuado no se encuentra en la emoción, se encuentra en la decisión de reducir el amor únicamente a eso, a emoción. He conocido personas casadas que expresan “me casé enamorado, eso ya se fue y me quedó una vida rutinaria, yo creía que estar con la persona amada era otra cosa, ya no hay ilusión…” He visto sus rostros de tristeza.

Hay dos cosas que considerar. 1ª. El enamoramiento no tiene porqué desaparecer. ¿Qué nos hacía estar enamorados? La atención continua, prácticamente la profunda devoción o veneración que se tributaba a la persona amada. No había deseo, capricho, ocurrencia o manifestación de ella que no fuera causa de gozo para aquél que la amaba. ¿Por qué desapareció tal atención? ¿Porque la persona amada dejó ver sus defectos? No es verdad, ya estaban ahí, a la vista, simplemente no les prestábamos atención. Eso es importante. No les prestábamos atención. El amor, el enamoramiento puede cultivarse y mantenerse toda la vida. ¿Cómo? Manteniendo una devota atención a la persona amada y dejando de lado sus defectos. Al principio de la relación se obró de esta manera ¿qué impide seguir haciéndolo ahora? No es una exageración: consagrarse al amado. En la boda civil o religiosa, en cualquiera de los dos casos fue lo que se prometió. ¿O no? Por el contrario, una “unión libre” es eso, una unión sin compromiso, es una “entrega sin entrega”, es la negación a darse, a entregarse, un acto de egoísmo para “usar” del otro a cambio de nada.

2ª. El amor, unido al sentimiento y la fuerte emoción que lo acompaña, es un compromiso con un proyecto de vida, con la vida de la otra persona. La persona elegida para entregarle nuestro amor, fue elegida porque compartía con nosotros intereses, aficiones, estilos de vida, principios de acción, concepciones de las cosas, ideales,… había algo en común; no fue únicamente el atractivo físico, incluso antes que el atractivo físico el interés mutuo surgió porque se veía la vida del mismo modo. Se concibió entonces a la persona amada como un camino para llegar al ideal de vida que soñábamos, precisamente por eso nos enamoramos de ella. Era nuestro proyecto. El sentimiento, la emoción pueden decaer, nadie siente lo mismo toda la vida, sería agotador ¡imagen sentir con intensidad todos los minutos de un día! ¡No lo resistiría el corazón! El sentimiento puede aflojarse, el proyecto permanece. Entregarse ambos y someterse ambos a este proyecto hace que nadie predomine, ni hay machismo, ni feminismo y carece de sentido afirmar algo así.

Estos dos elementos posibilitan que el amor dure toda la vida; incluso, si se recobran la atención y el compromiso, pueden restaurar un amor lastimado o herido por las fallas del otro o de los dos; pueden reconstruir un amor vulnerado por la rutina, por el tedio, por la “ausencia” del otro estando presente, si hemos dejado de verlo. Siempre hay una esperanza: el amor puede durar para siempre y además, está hecho para eso, para ser eterno.

Y tú ¿simplemente sientes y tu amor dura un instante o te entregas a amar sintiendo y construyendo una vida?

Hasta la vista.

Juan Carlos Barradas Contreras

juancarlos@isurgere.com

enamoramiento

¿Eres feliz o estás contento? (Primera parte)

Sunday, October 7th, 2012

 

Escuché hace unos días que debido a los avances notables tanto en la medicina como en la tecnología, así como en las condiciones de vida humanas, el hombre pronto alcanzará, en promedio, la edad de 100 años. Esto arrastra una multitud de consecuencias entre las que se cuentan: mayor cantidad de población anciana, necesidad de mayores servicios para una población que decrece menos, oportunidades de empleo para personas de la tercera edad, y una reorganización de un esquema de vida que no concluya en un estilo sedentario a los 60 años o cuando se otorgue la jubilación.

La noticia pudiera ser de auténtico gozo para las personas que temen enfrentar la inevitable llegada de su último día, y quizá de genuina depresión para aquéllas que buscan acortar su espacio temporal en este mundo. De cualquier modo, la variable que determina el que los seres humanos deseen vivir más o menos es la felicidad con la que transcurren sus días, el sentido por el que luchan cotidianamente ofreciendo lo mejor de sí mismas, lo cual las dota de la energía suficiente para desear cada amanecer por las oportunidades que éste ofrece para cumplir su misión.

Ahora, vale la pena hacer la distinción entre ser feliz y estar contento, ya que muchas veces se confunden ambos términos, lo cual puede llevar a una toma de decisiones equivocada y alentar acciones que conducen a un fin muy diferente al esperado. Ser feliz es un estado permanente que se sostiene independientemente a los sentimientos que prevalezcan en cada momento de la vida humana, mientras que estar contento implica un estado emocional efímero que surge como consecuencia de percibir un cierto orden oportuno en el ambiente, mismo que provoca satisfacción inmediata.

La persona feliz se sabe poseedora de un bien que ya forma parte de sí misma, lo cual lo lleva a expresarse de una forma virtuosa que impacta sobre los demás generándoles deseos de adquirir el mismo bien. Es decir, la felicidad es contagiosa y se expande como aroma exquisito en el entorno del que la porta. Baste imaginar cómo las personas que consideramos felices se entregan a causas con las que buscan que otros alcancen su propia meta de felicidad. Percibimos en ellas una paz interior y armonía que las lleva a tener una visión positiva en todo momento, incluyendo los difíciles. Su capacidad de recuperación ante las adversidades es pronta y no suelen quedarse con adherencias negativas de los problemas por los que transitan.

Por su parte, la persona que está contenta es aquella que disfruta del placer de haber conseguido algo que deseaba o evitado algo que temía. En todos los casos, ese algo tiene fecha de caducidad, es un bien momentáneo cuya raíz no se asienta en la esencia humana sino en algo accidental que pudiera perderse bajo ciertas circunstancias. Por ejemplo, a mí me puede dar un gozo enorme adquirir una casa que mucho he deseado y por la que he trabajado varios años, pero puedo perderla ante un fenómeno meteorológico, por una disputa de herencias, al pagar una deuda, etc. El bien que me proporcionó placer se fue y su ausencia me provoca una profunda frustración, rabia y desorden interior, mismo que se ve reflejado en un carácter amargo que hace que los demás se alejen de mi persona.

Ante todo esto, una persona puede ser feliz aunque no esté contenta en un momento dado en el que cursa por un problema, pero sabe que lo esencial en su vida se conserva y se mantiene por encima de cualquier dificultad.

Estimados amigos: ser feliz es mucho más que estar satisfecho con haber conseguido el éxito en algo; implica una cualidad de persona feliz. No se alcanza por tener sino por ser; es una tarea de cuyo cumplimiento cotidiano dependerá nuestro deseo de vivir más y mejor y, al mismo tiempo, ahuyentará el temor ante la muerte percibida como el fin de todo. Si hemos de vivir más, que sea de feliz manera. ¡Que sean felices!

Psic. Mildred Elena Barrios Matos

mildred@isurgere.com

 

eres-feliz-o-estas-contento

Blanca Nieves ¿y sus 7 emociones?

Sunday, June 3rd, 2012

 

Es curioso que los cuentos infantiles resulten ser mucho más instructivos para los adultos que para los propios niños. Hoy me ocuparé del cuento de la multicitada Blanca Nieves, hermosa joven que es envidiada por su madrastra quien busca matarla para recuperar el puesto de la más bella del reino.

Blanca Nieves, una vez huérfana y al cuidado de su malvada madrastra, se desarrolla en un ambiente lleno de restricciones y soledad. En su corazón crece el deseo de amar y de servir -lo cual la hace impresionantemente bella-, mismo que le es enseñado por sus fieles lacayos que, a la sazón, representan su única compañía. Su mundo se restringe al interior del palacio, pero su imaginación la lleva a los confines del universo donde sueña con una vida mejor.

La envidia de la cruel reina la lleva a intentar asesinarla. Esta mujer busca acabar a toda costa algo que descubre en la bella Blanca Nieves: el increíble poder del amor, mismo que la hermosea por sobre todo ser humano existente en el reino. Este sentimiento aclara su mirada, refresca su piel, dulcifica sus palabras, y la dota de una condición que la hace particularmente fuerte para ganarse a todos los que tienen el privilegio de conocerla. ¡Cuán poderosa puede verse la frágil Blanca Nieves! Así lo asegura el mágico y veraz espejo, reflejo fiel de la realidad.

Con la ayuda de un piadoso cazador, nuestra heroína logra escapar del silencioso desamor del castillo. Huye y encuentra el sitio en el que puede ser ella misma y desahogar el orbe de emociones que en su juvenil corazón se anidan. Aprende a manifestar lo que siente sin miedo, lo que piensa sin censura, lo que anhela sin límite. Los siete enanos son la representación de cada una de las características que la hacen desarrollarse como persona: el enano Sabio apunta la cordura necesaria para enfrentar la adversidad tomando las mejores decisiones: el Gruñón le permite la expresión natural del enojo contenido por el maltrato y humillaciones de que ha sido objeto; el Mocoso le consiente el llanto dejando que su tristeza fluya liberadoramente; el Tímido expresa esa reserva que observa y analiza, intuyendo lo esencial del mundo que la rodea; el Mudo es el más joven de los enanitos y encarna ese universo interior desde el cual fabrica nuevos horizontes y se mantiene en contacto con su ser más íntimo; Dormilón apunta a la parte soñadora de su personalidad que lleva su imaginación hacia firmamentos encantados; y Feliz refleja el entusiasmo y la esperanza de quien se aventura a abrir la puerta hacia un mundo nuevo, diferente y acogedor.

Blanca Nieves pasa por un proceso de maduración de estas emociones. El reencuentro con la infame reina, disfrazada de una dulce viejecita (que representa todo lo viejo), conduce a la muerte de la más bella, llenando de miedo y desolación a los afligidos enanitos. El arma mortal es una roja y tentadora manzana (como en el Génesis) ante la cual sucumbe la protagonista. Su resurrección ocurre por amor después de expeler el bocado de dolor y odio con el que la corrompida fruta la durmiera. Y ante el amor pleno, inicia un camino lleno de gozo y libertad.

Hay un paso de sufrimiento necesario para madurar. Si analizamos a fondo, todos tenemos una Blanca Nieves “tan blanca como la nieve, tan roja como la sangre y con el pelo tan negro como el ébano” (pura, intensa, poderosa), que anhela plenitud pero que requiere tiempo y una dosis de obstáculos que vencer (muerte) para resucitar al amor (vida).

No tengas miedo. Busca el ambiente adecuado para crecer, para alcanzar tu plenitud personal, tu máxima belleza. Recuerda que todo lo viejo desaparece con la llegada de lo nuevo. Confía en tu espejo y suerte.

Mildred

 

blanca-nieves

Una mirada más amplia

Saturday, March 24th, 2012

A menudo todos llegamos a situaciones que consideramos verdaderos callejones sin salida, sea porque nuestro planteamiento en el pensamiento no vea ya caminos o salidas, o porque nuestra voluntad se vuelve incapaz de tomar decisiones; en consecuencia, nuestras emociones no ayudan de mucho, todo lo contrario, contribuyen a bloquearnos aún más.

Ejemplos sobran. En ocasiones enfrentamos situaciones que nos ponen en el límite, como cuando todo parece perder su sentido, el trabajo no marcha bien, la vida familiar se complica, los amigos desaparecen y las propias perspectivas íntimas y personales –como los propios sueños o ilusiones- se esfuman. ¿Qué podría ayudarnos? Replantear nuestras ideas acerca de la vida, considerar qué es lo que esperamos de ella, reflexionar cuál es el horizonte que la constituye, ¿trascender? ¿la materialidad?,… Sobre todo podríamos ver las cosas desde el ángulo, no de qué esperamos que la vida nos brinde, sino desde la óptica de qué podríamos brindarle a la vida siendo creativos dejando un legado para los demás. ¿Qué meta perseguimos no sólo para nosotros mismos sino en función de la vida de los otros? Proponer lo anterior quizá no solucione las cosas, quizá sí, pero seguramente abonará una perspectiva más amplia que al orillarnos a ver las cosas desde otros ángulos no vistos antes, puede brindarnos la chispa que iluminará la solución del problema o al menos, un nuevo entendimiento para sobrellevarlo.

En otros momentos el problema suele ser el enfrentar conflictos, opciones opuestas que igualmente nos atraen o igualmente queremos evitar. Son momentos decisivos cuando hay que colocarse en el cruce de caminos y determinar la dirección. A veces el problema es que, sencillamente, perdemos de vista que hay opciones, o tenemos miedo de tomarlas y renunciar a algo. Por ejemplo, a veces tenemos relaciones conflictivas y nos preguntamos cómo mejorarlas haciendo que funcionen, no nos damos cuenta que quizá la solución no es buscar mejorarlas, sino simplemente terminarlas, darlas por concluidas. Hacerlo requiere valor, pero previamente –parecería obvio- darnos cuenta que ésa es la opción. Sólo lo haremos si poseemos una mirada más amplia de nuestra vida, nuestro entorno, de aquello que más tememos, de aquello que más anhelamos, de aquello que buscamos.

Tener una visión panorámica de aquello que constituye nuestra vida, a veces puede obtenerse con cierta rapidez cuando alguien nos ayuda a ver las cosas proporcionándonos una intuición de nuestra vida, una mirada penetrante, profunda de nosotros, generalmente alguien que nos ama realmente. Sin embargo, aunque los demás pueden ayudarnos, sólo obtendremos una apreciación ampliada, que capte un mayor número de ángulos en nuestra vida si procuramos hacerlo un hábito, empezando por las cosas pequeñas. Hay cosas obvias que no vemos por estar acostumbrados a no verlas, son como los lentes que usamos, a través de los cuales miramos todo lo demás.

¿Qué tal si en lugar de tomar café sin azúcar lo pruebo con algo de dulce y crema? ¿Qué tal si hoy pruebo un nuevo postre o condimento en mi comida? ¿Qué tal si hoy me atrevo a usar ropa de colores distintos a los que habitualmente empleo? ¿Qué tal si hoy me atrevo a pensar las cosas desde el punto de vista de los otros para comprenderlos mejor? ¿Qué tal si… pruebo una innumerable cantidad de cosas que puedo variar en mi vida, en mi pensamiento, en mis decisiones?

No quiere decir que necesariamente resuelva las cosas pero ¿qué tal si lo probamos? Tener una ampliada visión de nuestra vida no podrá hacernos daño o ¿ustedes creen que sí?

Hasta la vista.

Juan Carlos

mirada

El poder de tu sonrisa

Sunday, March 18th, 2012

¿Sabías que el hombre es el único ser en el planeta que puede reír? Para hacerlo, la persona involucra más de 100 músculos en un despliegue impresionante de gasto energético. Se sabe que con 15 minutos de risa se llegan a quemar tantas calorías como en una larga carrera. Reír, por tanto, es una respuesta sana y terapéutica que logra la expulsión de los demonios del pesimismo. El que ríe desaloja su dolor y deja espacio dentro de sí para admitir algo más positivo. Ahora bien, así como la risa – esa manifestación hilarante y estruendosa- es la puerta de salida de la tristeza, la sonrisa es la puerta de entrada para una gama impresionante de emociones sublimes y sumamente profundas que tienen la posibilidad de transformar espíritus, y su manifestación es siempre tersa y suave, cual alfombra que recibe con permiso de abordar ilimitado, ese algo gozoso, placentero, único, especial, asombroso, amadísimo y pleno que se percibe solicitando ingreso.

Sonreír no hace ruido. El que sonríe se arroba ante lo que descubre como hermoso y lo mira con respeto. El alma emplea el lenguaje de la sonrisa como una manera de extender los brazos espirituales para dar acogida al milagro que se asoma. La sonrisa obedece a un impulso natural que establece un vínculo con lo sobrenatural. El rostro sereno y sonriente del ferviente en oración, así como el retozo del infante ante el rostro de su madre, reflejan la pureza y la belleza del alma que se agrieta en esa singular línea curva.

Quien sonríe ante el silencio aleja el miedo, ya que atrae hacia sí la música universal que con suave son deleita una visión interior atrapada de algún místico universo. El poder de la sonrisa es tal que es capaz de serenar multitudes, devolver esperanzas, perdonar oprobios, destruir barreras e iniciar amores. Sonreír posibilita el descubrir la luz detrás de la sombra, la esencia detrás de la forma, el espíritu detrás del cuerpo. Una sonrisa ilumina el espacio en que se emite, transmitiendo un mensaje de alianza o complicidad con la belleza del momento presente.

Sonreír despierta al de la vida autista y ausente para ponerlo en contacto con un mundo amigo que va adquiriendo diversas formas conforme su mirada recorre el firmamento. Una sonrisa nunca va sola: todo el corazón se va en ella, conteniendo en un aliento todo el cúmulo de emociones intensas que desean entregarse y depositarse en el alma del otro.

Querido lector: sonreír es una respuesta que no exige más explicación. Sonríe, entonces, y descubre que con ello el mundo se vuelve perfecto, único, un regalo especialmente diseñado para ti, con un mensaje delicado y tierno del autor de todas las sonrisas. Sonríe, y regala con ello una esperanza para la humanidad. Recuerda que una sonrisa sardónica no es sonrisa. Es simplemente una mueca que refleja una queja silenciosa y que cierra las puertas a lo perfecto. La risa sale del cuerpo, pero la sonrisa verdadera procede del alma. ¡Hasta pronto!

Mildred

sonrisa11

El poder de la palabra

Monday, March 7th, 2011

El castellano es uno de los idiomas reconocidos mundialmente como “muy rico”, haciendo alusión a la enorme cantidad de vocablos que contiene. El Diccionario de la Real Academia Española recoge aproximadamente 100.000 palabras, pero esto no representa ni remotamente el número total de voces existentes, ya que habría que añadir una gran cantidad de derivaciones y regionalismos. Por otra parte, el significado de una misma palabra puede multiplicarse, de tal forma que en el terreno de la semántica podemos llegar a generar un número casi infinito de palabras.

Si a esto agregamos que al reunir un conjunto de palabras en un contexto determinado, con un tema propuesto y con un par de interlocutores –al menos-, surge un sentido general (producto de la interacción de todos los factores antes mencionados), estamos entonces ante un mundo comunicacional en donde el significado lo es todo. Pero se trata de un significado que tiene mucho de personal y otro tanto de universal. Hablar deja de ser una simple transmisión de información para convertirse en el alma del contacto humano. Al hablar compartimos nuestro propio ser y nuestro yo queda enredado en cada vocablo emitido.

En este orden de cosas, comunicarnos resulta una tarea realmente compleja. Hablar de amor, por ejemplo, puede significar para unos un encuentro de correspondencia; para otros, una dependencia simbiótica; para unos más, un desvarío psicótico (como es el caso de Gadafi); y quizá para otros, un platonismo romántico. Cada uno de nosotros “vive” esta palabra de acuerdo a como la ha conocido –en cuanto a su significado- en su existencia, lo cual no quiere decir que no exista un significado universal de la misma, sólo que la interpretación de ese significado es totalmente personal.

¿Cómo comunicarme, entonces, salvando las enormes barreras de la interpretación personal? La única manera es estableciendo contacto con ese significado personal que el otro quiere comunicarme. Para entrar en contacto con otra persona, el esfuerzo ha de dirigirse hacia lo más íntimo de su ser, hacia ese mundo que sólo puedo conocer si logro identificar su significado. Cuando accedo al sentido de lo que mi interlocutor me dice, cuando viajo a su mundo y lo visito respetuosamente, sin juzgar, abriendo mi mente a la observación serena y expectante de sus vivencias y emociones, cuando empáticamente trato de colocarme en sus zapatos y caminar sus veredas, puedo empezar a tener una idea más clara de lo que el otro quiere decirme. Es decir, es preciso realizar una fina cirugía en las palabras para conocer su contenido real, el mensaje por el que fueron enviadas.

Ese ingreso al mundo privado de la otra persona, esa escucha receptiva, me permitirá entender porqué hoy su caminar es lento, su atención dispersa o –quizá- hay un brillo especial en su mirada. Sabré, así mismo, cuáles son los sueños que lo impulsan y las cargas que arrastra. Sólo si toco su interior me podré enterar de su historia, aquél camino previo que le ha enseñado a ver el mundo a través del cristal con el cual lo mira y así podré responder con algo que tenga sentido para él.

Hablar es algo semejante a tocar en una orquesta: cada músico ejecuta su partitura pendiente del momento en que le toque entrar a embellecer la música de su compañero. Todos se esperan, se acompañan, se mezclan, se escuchan, para lograr una hermosa melodía en la cual todos son importantes y necesarios.

Todo esfuerzo que realice para lograr una comprensión profunda del mensaje de otro es una forma de respetar su dignidad. Entender lo que dice mi dialogante es, finalmente, un acto generoso de aceptación y amor.

Querido lector: te envío mis palabras esperando que las comprendas. Con ello, deseo abrir mi mundo interior para que lo visites y pueda compartir mis tesoros personales. Bienvenido seas.

Mildred

palabra

Mudarse de casa interior

Monday, July 19th, 2010

Hace unos días reflexionábamos sobre la necesidad que tenemos de darle mantenimiento al interior de nuestra casa, realizando las reparaciones convenientes ante el deterioro normal por el desgaste, sea en nuestros pensamientos; sea en nuestro corazón con sus anhelos, sueños; sea en nuestros afectos, sentimientos y emociones negativas; sea en lo corporal, no sólo en el cuidado de nuestra salud sino en los malos hábitos que adquirimos de comida, bebida o consumo excesivo de estimulantes.

Sin embargo, la noción del mantenimiento interior pudiera ampliarse no sólo a la reparación de lo ya existente, sino a algo todavía mucho más profundo. Si a nuestro interior que lo consideramos como una casa le damos mantenimiento, ¿a qué equivaldría mudarnos de casa?

No pretendo que nos cambiemos de cuerpo, lo que sería una forma de reencarnación, sino a que nos mudemos de una manera tan profunda que equivalga vivir en otro entorno ambiental interior.

Revisemos un poco nuestra vida. En casa existe una biblioteca que está constituida por todo el conjunto de pensamientos e ideas con el que alimentamos nuestra mente. Bien podríamos hacer una revisión de nuestros principios que rigen nuestra acción. Siempre los tenemos y, por supuesto, no podemos vivir sin ellos. Se traducen en convicciones, lo que hay que cuidar y mudarnos de ellos cuando son principios negativos tales como: “no puedo”, no hay modo de lograrlo”, “no me ha sido dado”, “a mí me tocó perder, a los demás ganar”,… y otras afirmaciones por el estilo. Nos mudamos a otra casa cuando detectamos un pensamiento que nos limita y lo transformamos en otro que nos permite ser nosotros mismos, tales como: “veré el modo de lograrlo”, “buscaré la oportunidad”, “ganaré si me esfuerzo con inteligencia para hacerlo”,…

Existe también una cocina, donde se “hornean” nuestras actitudes y afectos. Son ideas e imágenes que provocan nuestras reacciones interiores, alimentando o contaminando nuestro interior con los sentimientos y emociones positivas de entusiasmo, de amor, de paz interior,… aunque pueden ser lo contrario: derrotismo, hostilidad, stress, odio,… Nos mudamos cuando nos damos cuenta que podemos cambiar lo que los provoca: imágenes alentadoras, sueños realistas, objetivos definidos, confianza,…

Existe una sala de estar, aquel lugar interior, el espacio de nuestro propio yo donde tenemos compañía. El principal compañero al que debemos recurrir somos nosotros mismos. Lo logramos cuando nos aceptamos, nos reconocemos como algo bueno y sabemos que podemos mejorar pese a nuestros errores. A veces, nuestro interior, nuestra sala, no es el mejor lugar donde se puede estar, no se puede convivir con nosotros mismos. Mudarnos es ampliarla, adornarla y dejar que entre la luz de la consciencia de lo valiosos que somos.

Existe una recámara, un lugar de reposo, el lugar donde descansamos. ¿Cuál es ése? El descanso que nos da un ideal, una meta más grande que nosotros mismos que nos hace vivir. Esa entrega a algo valioso que nos mueve desde el interior y nos hace romper uno de los miedos más graves que nos impide reposar: el miedo a vivir. A veces nos obsesionamos tanto pensando que podemos perder la vida, que la “enterramos” como un talento escondido, no sea que se estropee y,… ¡se estropea por falta de uso!

Del lugar de aseo no hay mucho que decir, salvo que en nuestro interior sería el lugar para librarnos de las “células muertas” bajo el agua, células muertas de pensamientos, emociones, comportamientos que se nos quedan en el transcurso de la vida y nos van ensuciando…

En fin,… si se trata de mudarte de casa ¿cómo andan los planos de tu nueva casa? Y sobre todo, ¿cuándo estás dispuesto a mudarte?

Hasta la próxima, nos vemos en tu nueva residencia.

Juan Carlos

mudanza

Rostros con marcas de libertad

Monday, October 12th, 2009

¿Te has detenido alguna vez a observar tu rostro? Un análisis atento y detenido del mismo revela tu historia y personalidad dependiendo de las huellas emocionales, de trabajo y esfuerzo que en su superficie han quedado impresas, cual mapa en cuya geografía se dibuja una vida. En tu rostro se encuentra tu historia; en él puedo ver realidades que aunque no me las cuentes, me invitan a escucharlas en silencio. En tu rostro puedo descubrir qué tanto te has permitido vivir libremente, en plenitud.

Cuando observo un rostro, lo primero que se me presenta es su mirada. A través de los ojos conozco a la persona, pues su mirada participa lo que su alma guarda. Una mirada firme y confiada me dice que aquel hombre no tiene miedo a ser conocido como él mismo, sin máscaras ni velos. Una mirada recelosa, evasiva, me indica que aquel ser humano necesita ocultar su interior para evitar ser descubierto en su intimidad. Pero una mirada despierta, de ojos brillantes que iluminan todo lo que mira, es la propia de aquella persona que no ha temido buscar, investigar, descubrir, imaginar, crear. Es una mirada libre que se cuela, como rayo de luna, venciendo las tinieblas de la noche.

Los surcos de tu rostro reflejan cada lágrima llorada, cada risa compartida, cada preocupación experimentada, cada noche no dormida. Cuando encuentro un rostro ajado, colmado de surcos, sé que estoy frente a una persona que ha afrontado todas las emociones que la vida le ha presentado, sin detenerse en una parte de su historia tratando de retener la dicha o el dolor de ese momento. Es un rostro libre que se ha puesto de frente al sol, aceptando lo que cada día le ha regalado, admitiendo su presente.

De parte de tu historia me hablarán tus labios, pero no con palabras sino con las formas que tu lenguaje ha moldeado en sus bordes. Si en tu vida tu expresión verbal ha sido agresiva, melancólica o tímida, la tensión de tu boca, la escasa espontaneidad de tu sonrisa, me reflejarán a una persona cuya belleza interior no ha visto la luz, y permanece oculta bajo pesadas nubes negras de dolor. En cambio, cuando descubro labios que musitan palabras tiernas, que cantan, que oran, que besan expresando amor, puedo observar que conservan su color y lozanía aunque se ubiquen en rostros viejos. Son labios que se expanden con sonrisas de libertad.

Tu rostro es mi contacto. Tu rostro me dice si eres libre. Cuando lo eres te conviertes en un regalo para la humanidad. En consecuencia te ruego una sola cosa: ¡Muéstrame tu rostro!

Mildred.

rostros-de-ancianas