Posts Tagged ‘mandato’

¿Llegas al fin del acto voluntario?

Sunday, August 7th, 2016

En el siglo XIII santo Tomás de Aquino hizo un análisis descriptivo del acto voluntario, dicho análisis no le pide algo a los modernos estudios de la psicología. Sin entrar en todos los detalles, presenta una serie de observaciones de amplias consecuencias.

Comienza por analizar el momento en que se adquiere la intención de la voluntad hacia algo. Ese momento en que, tras el juicio general o valoración completa de la inteligencia, el objeto es considerado como bueno ahora y aquí. Cuando el objeto real e integralmente es bueno, produce gozo posterior; si pasado el momento deja daños, dolor o consecuencias negativas puede venir el arrepentimiento –cambio de mente-, para dejar de verlo como bueno, aunque se puede sucumbir a la tentación de seguirlo probando –pues produce una satisfacción inmediata y levemente placentera y, aparentemente es bueno aquí y ahora-, constituyendo una adicción autodestructiva: “aquí y ahora es bueno aunque me destruya después”.

Esta valoración como bueno aquí y ahora constituye también el enamoramiento. Me enamoro porque lo percibo como bueno para mí: así la profesión, el trabajo, la afición, una persona. Ayudar a una persona a perseverar o ser fiel, es ayudarla a que siga viendo lo bueno que algo es; o ayudarlo a que abandone algo que no le conviene o que debe superar porque ha desaparecido, es ayudarlo a que ya no lo mire así y se desenamore.

Una vez que se ha optado por algo como bueno, se tiene resuelta la cuestión sobre lo que se quiere. El proceso del acto voluntario considera ahora los medios: cómo se logrará. Se pasa a la deliberación intelectual y se aceptan o consienten los medios. Si quiero estar en forma y saludable, por ejemplo, acepto hacer ejercicio y cuidar mi alimentación. Si quiero estudiar una profesión acepto los sacrificios que debo hacer. Hay un principio muy claro: el que quiere el fin, quiere los medios. (Y aquí se puede decir: el fin justifica los medios. Esto, ya que el fin le da razón de ser a los medios. Los medios malos no tienen razón de ser, no se justifican, no son medios para el fin).

Enlistados los medios, la inteligencia trata de jerarquizarlos o estudiarlos exhaustivamente a fin de determinar cuál es el mejor. Aquí hay un límite muy claro para la inteligencia que la mayoría de las personas no suele reconocer: la imposibilidad o incapacidad de la inteligencia para conocer el futuro, lo que habrá de ser (futurus esse en latín). Por consiguiente, jamás se sabrá con absoluta certeza cuál es o sería el mejor medio para lograr algo. Algunos se “atoran” o “traban” aquí, incapaces de tomar una determinación o elección sobre el medio o el camino a seguir. ¿La razón? Una profunda inseguridad personal. La inteligencia no conoce el futuro, por ello la voluntad elige un medio para seguirlo sin saber –ante el desconocimiento del futuro-, la voluntad lo determina; la voluntad decreta algo: ha de ser así.

Un ejemplo aclarará lo anterior. Si me enfrento a dos opciones de estudios profesionales, no me decido entre medicina o arquitectura para las que poseo cualidades y aptitudes. ¿Cómo puedo elegir? Valoro las opciones, sus características y también mis propias cualidades. ¿Cómo podría saber cuál es la mejor? Si pudiera saber qué pasará una vez que elija cualquiera de ellas. A la mejor funciona sólo una; o funcionan ambas; o funciona una mejor que la otra; pero, es una cuestión futura. Ahora no lo sé. Tengo que decidir y hacer que lo que elegí sea lo mejor.

El análisis posterior de santo Tomás es muy simple. La intelección ordena y la voluntad pasa a la acción. Y de la acción, si logra conseguir el bien concebido en la intención, se alcanza en la voluntad el gozo o la fruición. Cuando se alcanza lo que se pretende la persona estalla en gozo. Pensemos aquí en la celebración por haberse titulado profesionalmente.

Para algunos la voluntad no pasa de la intención; para otros no pasa del consentimiento de los medios; en otros casos, son incapaces de llegar a la elección y otros muchos, no llegan a la acción. Nadie hay que no tenga voluntad. Lo que hay es aquellos que no alcanzan el fin del proceso completo del acto voluntario.

Unos ejemplos ilustrarán esto último. Hay quienes no logran pasar a la intención. Jóvenes estudiantes jamás logran decidir claramente qué carrera estudiar, nunca llegan a la intención. En otros casos hay jóvenes que no logran determinar si optar por el matrimonio o permanecer solteros. No saben qué les conviene aquí y ahora.

En otros casos hay quienes dicen tener la intención de algo pero no aceptan los medios. Quieren superarse aunque no toleran realizar sacrificios, no pretenden renunciar a su vida social, a sus diversiones, a sus comodidades.

Hay quienes consienten los medios, pero son incapaces de determinar cuál consideran qué es el mejor, los consume la indecisión. Piensan en uno o en otro y siempre están oscilando.

Finalmente, los hay que determinan el medio, saben en teoría cuál es el mejor, sólo que nunca pasan a la acción. Literalmente únicamente sueñan. Todos conocemos a alguien así, siempre tienen la mejor idea para tener éxito y enriquecerse,… ¡jamás lo hacen!

Así pues, el acto voluntario implica todo un proceso. Sabiendo ahora todo esto, lo que queda es determinarte a llegar al fin del acto voluntario, ya que no existen personas sin voluntad, sino personas que no se deciden. ¡Tú eliges!

¡Hasta la vista!

Juan Carlos Barradas Contreras

[email protected]

Voluntad