Posts Tagged ‘unión’

La naturaleza humana: lazo amoroso de unión

Sunday, August 28th, 2016

Se cuenta de una ballena azul que surca los mares cantando en una frecuencia muy distinta a la de las ballenas comunes, impresionando con su cántico a propios y extraños, razón por la cual se le ha llamado “Azul 52”, ya que emite sonidos registrados en 52 Hercios, muy distinto al rango entre 10 y 39 Hercios en que se comunican el resto de las ballenas. Nadie ha podido identificar la especie exacta a la que pertenece y sólo se sabe que sigue una ruta distinta a la de las migraciones de las demás ballenas y que no se mezcla con ellas, dado que le es imposible comunicarse con estos cetáceos en la frecuencia en que ellos transmiten sus sonidos. Se teoriza que puede ser un híbrido de ballena azul con otra especie pero esto no ha podido confirmarse. Durante muchos años se pensó que era un ejemplar único buscando pareja por lo que se le bautizó como “la ballena más solitaria del mundo”. Hoy se piensa que pudieran existir otros ejemplares pero tampoco ha podido comprobarse esta teoría.

Esta historia ha movido el corazón de todo el que la conoce pues se conectan con el esfuerzo de un gigantesco ser por comunicarse con alguien de su especie para poder reproducirse y sobrevivir. Es alguien distinto buscando a alguien como él sin recibir respuesta.

Tan misterioso relato me lleva a una serie de reflexiones que hoy quiero compartir con ustedes. Azul 52 ha emergido de las profundidades, se ha convertido en humano y se ha multiplicado cientos de veces, aunque estos nuevos seres no tienen conciencia de que esto ha ocurrido. Sus cantos se han replicado cada día en busca de congéneres con los cuales interactuar y a los cuales amar…pero no tienen respuesta porque no saben dónde y cómo buscar a sus semejantes. Decididas a conseguir su objetivo, siguen intentando -año tras año-, emigrar hacia horizontes inciertos y lejanos de su hogar, con la esperanza de tener éxito y lograr una oportunidad de vida para su especie. Confían en que alguna vez alguien escuche su voz y les conteste.

Cual ballenas híbridas y disímiles al resto de la especie, muchas personas empeñan sus fuerzas día a día por tratar de comunicarse y enlazarse con otros en una respuesta social que su naturaleza les demanda. Su búsqueda parece tropezar con todos los obstáculos posibles y el éxito de su esfuerzo parece que se aleja más y más. Sus notables diferencias les colocan en espacios que los encarcelan en su soledad y les impiden disfrutar de la compañía y el amor de los demás. Pueden volverse tremendamente agresivas ante la frustración resultante de tan arduo esfuerzo y tan pobre resultado, pero difícilmente se mueven para intentar algo diferente que los acerque a los demás, convencidas de que tienen que encontrar a alguien como ellas y entonces ser felices en su mundo aparte.

Una ballena Azul 52 posee elementos de adaptación que pueden ser muy lentos dada su irracionalidad, y quizá pueda morir antes de haber logrado conectarse con otro ser de su especie. Su triste historia concluirá en la misma soledad en la que se le conoció. Sin embargo, su necesidad de entablar relación con otro le ha llevado, en los últimos años, a disminuir su frecuencia de sonido a 47 Hercios, en un esfuerzo adaptativo increíble. Si esto ha sido posible en una ballena, ¿cuánto más podría hacer un ser humano?

Las posibilidades de solución se ven multiplicadas a niveles exponenciales en las personas, dadas sus condiciones racionales. Los cambios adaptativos pueden realizarse concientemente con la rapidez de un proceso que se ve abreviado por el infinito deseo de amar, de comunicar, de donar el propio ser, de arriesgar la propia vida para entregarla a los demás, de hacer especie en vías de crecimiento. Si tan sólo el ser humano pudiera reconocer que el valor del otro es mucho más grande que la diferencia que lo acompaña, quizá tendría más oportunidades de unirse y lograr esa asociación tan anhelada que lo curaría de su tristeza.

En el mundo actual trata de imponerse la diferencia a lo que por naturaleza domina en los seres humanos. Las personas Azul 52, diferentes en creencias, costumbres, valores, principios, horizontes, quieren que todos seamos Azul 52 para que no se sientan solas y puedan encontrar su mundo ideal. El problema está en que no es posible cambiar la naturaleza humana a capricho y convertirla en algo distinto que se amolde a algo que ya no corresponde a la especie. Las personas Azul 52 han olvidado que poseen la misma esencia que la especie a la que desean someter y que, mediante un esfuerzo, pueden bajar su tono de comunicación y acceder al mundo que también les pertenece, del cual llevan sus genes y al cual deben volver para alcanzar su armonía. La razón de este esfuerzo no es otra que el amor que tanto buscan.

Este es un llamado a toda persona Azul 52 con un deseo profundo de ser escuchado. La naturaleza humana surgió del Amor para realizar plenamente su misión. Hoy se hace necesario recordar que compartimos un mundo en el que caben todas las personas con la esencia humana, sin excepción. Cualquier desviación de esta naturaleza con la que fueron creados les llevará al dolor y a la soledad pero es posible salir de ahí. Recordemos pues, que poseemos una longitud de onda para comunicarnos que es similar en toda la especie y que tiene un sentido que sea así. Lo que nos une es nuestra naturaleza y nuestro deseo de amar y ser amados. ¡No lo olvidemos!

Psic. Mildred Elena Barrios Matos

[email protected]

La naturaleza humana lazo amoroso de unión

El poder de la música y el canto

Sunday, February 7th, 2016

Mi abuelo fue un director de orquesta y mi abuela pianista concertista. La música ha acompañado mi existencia desde mi infancia y he podido escucharla desde los famosos discos de acetato hasta los modernos reproductores presentes actualmente en los mercados. La música ha sido el “telón de fondo” e inspiración de muchos de estos artículos, ha tranquilizado mi espíritu angustiado, ha dulcificado mis tareas cotidianas, ha armonizado mis recorridos entre el tráfico, ha envuelto mis más profundas oraciones, incluso ¡ha estado en la sala de quirófano durante mis cirugías! En fin, me es difícil concebir mi vida sin mi melódica compañera.

La música como tal es un reflejo del alma del ser humano. El tipo de música que cada persona prefiere revela lo que hay en lo más profundo de su corazón y le permite transmitirlo en un código que sólo puede ser comprendido por individuos afines a ella. La integración armoniosa de sonido, canto, baile e inspiración, comunican un mensaje que impactan tanto áreas cognitivas como emocionales que hacen que la emisión sea integral y plena, no dejando lugar a dudas de lo que se desea transmitir. El que habla en sinfonía no se guarda el más mínimo detalle de su mensaje.

Es reconocido el poder terapéutico de la música. Suelo poner música suave y relajada cuando atiendo a niños hiperactivos, por ejemplo. Es maravilloso observar cómo van tranquilizándose poco a poco, logrando un acomodo interior que les permite ponerse en contacto con su entorno de una manera equilibrada y tranquila, situación que les permite escuchar y aprender. Por otra parte, si la idea es provocar estimulación ante alguien apagado anímicamente, un poco de música de compases alegres puede lograr excelentes resultados. Del mismo modo, se ha comprobado que la música actúa como un poderoso remedio para males físicos como la hipertensión, modificación de niveles hormonales o apaciguar contracciones estomacales. Cierto tipo de música, dicen los expertos, puede favorecer también un mejor desarrollo del feto.

Unida entrañablemente a la música está el canto. El canto sigue a la música como un ave que se deja llevar suavemente por el viento. Es el contenido textual de la música y le otorga un sentido propio y una expresión que matiza las palabras hasta llevarlas a su máximo significado. “El que canta ora dos veces”, frase atribuida a San Agustín, revela que el que canta alabanzas no sólo alaba sino que lo hace con alegría y con amor a quien le canta. Es un reconocimiento amoroso para Dios y una forma excelente de ponerse en contacto con Él, logrando transitar por una vía hacia lo mejor de uno mismo, hacia una expresión profunda del ser que se dona al Amado. El que canta regala su persona con cosas que no pueden ser expresadas en palabras, logrando el nacimiento de un lenguaje único que se conecta con el corazón del otro. La música revela los sentimientos más profundos que no pueden ser callados pero cuya transmisión resultaría siempre incompleta utilizando las vías comunes.

El ritmo de la música es el ritmo de nuestro corazón. La vibración que produce en nuestro ser armoniza y equilibra nuestra mente y nos permite realizar una conexión única con el entorno. Con la música se favorece un clima que tiende a fomentar la unión. Responde así, a una necesidad de establecer contacto sin barreras, uniones íntimas y de tal calidad que pueden impactar anímicamente en muchas personas y sintonizarlas hacia un fin, rompiéndose el yo y el tú para entonar un especial “nosotros”. La música envuelve y abraza, eleva y amplía el horizonte, conmueve y arrebata el alma que busca volar hacia el que la escucha.

Salvo casos atípicos de personas que padecen amusia (trastornos que inhabilitan para reconocer tonos o ritmos musicales o de reproducirlos), todos podemos recibir los múltiples beneficios de la música, del canto o de ambos. No olvidemos que se trata de un tipo peculiar de lenguaje que surge de la estimulación de múltiples áreas cerebrales y que facilita el desarrollo de habilidades como el aprendizaje y la memoria, al mismo tiempo que fomenta el deseo de contacto con otros mediante vínculos emocionales únicos. Decía Nietzsche que “sin música la vida sería un error”, cosa con la que concuerdo. Así que ¡a escuchar música y a cantar!

Psic. Mildred Elena Barrios Matos.

[email protected]

 

El poder de la música y el canto